90 x 70 cm.
Óleo sobre tela.
Si algún día la melancolía y el llanto faltasen en el mundo los ruiseñores cantarían a la lluvia, los viejos dejarían de cantar a la juventud y los lirios montarían un burdel, en lo más profundo no somos sino lagrima viva, llanto sacudido, el anhelo del hombre de llegar a ser al menos un error así como Dios busca ser al menos una verdad.